dijous, 7 de gener de 2016

La Escuela de Atenas


A pesar de que las primeras manifestaciones literarias están muy alejadas de nuestra realidad, bien es cierto que nuestra visión sobre la Literatura es eurocéntrica. Con la llegada de esta nueva materia a las aulas del Bachillerato Humanístico-Social, tenemos la posibilidad de acercarnos al legado cultural escrito de todos los tiempos en cualquier latitud. Los modelos cambian, pero, en esencia, la expresión escrita de un determinado pueblo o cultura se rige por las mismas convenciones.

Para la formación del modelo literario en Occidente fue determinante el conocimiento de la cultura grecolatina. Tras un breve repaso por las piezas literarias más relevantes de Oriente, nos hemos zambullido de pleno en las dos civilizaciones que más nos han influido hasta nuestros días: Grecia y Roma. Hemos partido del análisis somero de una pieza pictórica singular: se trata de La Escuela de Atenas de Rafael SANZIO. Se trata de una de las más famosas obras del autor, quien la compuso por encargo del papa Julio II para decorar la “Stanza della Segnatura”, su biblioteca privada. Este fresco representa alegóricamente a la Filosofía, que junto a la Teología, al Derecho y a la Medicina conformaban el acervo cultural de la época. Para ello, Rafael se retrotrae a los Clásicos y recrea a los grandes pensadores de la Antigüedad en las paredes vaticanas, con la intención de representar con aquellos intelectuales a muchos sabios contemporáneos del pintor. Así, en el centro de la escena, sitúa a Platón y a Aristóteles en actitud de charla distendida en la que Platón señala con su dedo índice hacia arriba en evidente alusión al mundo de las ideas. Por su parte, Aristóteles, porta en su mano izquierda su Ética a Nicómaco. También en el centro del espacio escénico, podemos observar el temple dialogante de Sócrates, al que se le atribuye la famosa frase de “sólo sé que no sé nada”. Su talante de orador beligerante aún nos conmueve hoy en día, pues nos recuerda a un sabio intentando alentar a sus alumnos hacia una revolución, algo que le costó la muerte. Por la espaciosa estancia pululan otros personajes relacionados con las Letras: Heráclito, Parmédides, Diógenes, Plotino, Antístenes, Epicuro, quien nos insta a buscar la felicidad y la recreación de nuestros sentidos, Zarathustra y, hasta el mismísimo Homero. Muchos son los sabios griegos recreados por Rafael en el fresco vaticano: Hipatia, Pitágoras, Arquímedes, Anaximandro, Averroes, Zenón y Ptolomeo, conforman una selección muy representativa de las figuras más influyentes de la Ciencias durante la Antigüedad.

Finalmente, la escena se completa con dos estatuas que presiden el pórtico central, son Apolo y Minerva y, como no podría ser de otro modo, hasta el mismísimo Rafael Sanzio, forma parte de este DRAMATIS PERSONAE tan singular que nos ha permitido acercarnos al conocimiento del mundo antiguo como antesala a la Literatura de nuestros clásicos.


Alumnos/-as de 1º Bachillerato-A
Literatura Universal
IES Miralcamp de Vila-real

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